En la mitología griega, Circe era una diosa y hechicera que vivió en la isla de Eea.
Sus padres fueron Helios, el Dios del Sol, y la Oceánide, Perseis. Como hermanos tuvo a Eetes y Pasífae.
Circe transformaba en animales a sus enemigos y a los que la ofendían mediante el empleo de pociones mágicas, y era famosa por sus conocimientos de brujería, herborística y medicina.
En la Odisea, la casa de Circe es descrita como una mansión de piedra que se alzaba en mitad de un claro en un denso bosque. Alrededor de la casa rondaban leones y lobos, que en realidad no eran más que las víctimas de su magia, no eran peligrosos y lisonjeaban a todos los extraños. Circe dedicaba su tiempo a trabajar en un gran telar.
Cuando llegó a la isla de Eea, Ulises envía a un grupo de reconocimiento que se adentra en el bosque y llega hasta el palacio de Circe, de donde salen unas dulces melodías que contrastan con los lobos leones y demás fieras salvajes que pueblan los alrededores. Todo el grupo decide entrar, excepto Euríloco, y una vez dentro Circe los obsequia con manjares y bebidas mágicos. Al ingerirlos los hombres se transforman en cerdos, pero conservando su mente humana…
Ulises, alertado por Euríloco, decide ir a rescatar a sus hombres. Mercurio le entrega una planta mágica, llamada “Moly” como antídoto frente a los encantamientos de Circe. Pero Ulises, capaz de resistir las pociones de la maga, no estaba preparado para oponerse a sus atractivos físicos. Antes de acostarse con ella, sin embargo, le hace prometer que devolverá a sus hombres la forma humana. Durante el año siguiente, Ulises disfruta de la compañía de Circe mientras sus hombres se atiborran de los manjares y el vino de la isla, hasta que deciden que es tiempo de volver a Ítaca.
Circe tuvo tres hijos de Ulises: Agrio, Latino y Telégono, quien gobernó a los Tirsenos, es decir, los etruscos.
Circe sugirió a Ulises dos rutas alternativas para volver a Ítaca: bordear la isla de las sirenas y dirigirse hacia las rocas errantes o pasar entre la peligrosa escila y el remolino de Caribdis.
Cuando alcanzó la edad adulta Telégono, Circe lo envió a buscar a su padre, quien había regresado mucho tiempo atrás a su hogar; pero al llegar le mató por accidente, y llevó su cuerpo de vuelta a Eea junto con su viuda Penélope y su hijo Telémaco. Circe los hizo inmortales y desposó a Telémaco, y Telégono se casó con Penélope.
En historias posteriores, Circe transformaba a Pico en un pájaro carpintero por rechazar su amor, y a Escila en una criatura monstruosa con seis cabezas de perro cuando Glauco, otro objeto de los afectos de Circe, declaraba su amor eterno a la primera.


Un 5.
ResponderEliminarFalta gran parte del trabajo: esculturas, cine, música, literatura...